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PERDIENDO LOS ESTRIBOS

¿Te ha sucedido que algún trabajador ha realizado sus actividades con resultados supremamente absurdos, sencillamente ilógicos, que te han reportado perdidas económicas? Inmediatamente aparece un manantial de emociones, y surge en tu mente una gran variedad de insultos y acciones verbales contra él o ella ¡Cierto!

Hay acciones que provocan reacciones furiosas, es decir, que se pierdan los estribos, es normal, pero la diferencia entre dejarse llevar por ese impulso y descargar un torrente de improperios en contra del trabajador, o mejor aún, controlarse y buscar que esa situación no vuelva a suceder, allí está la gran diferencia entre un vulgar jefe y un verdadero líder que eres tú. No hay motivos para que te sientas mal si te ha transitado por tu mente una gran cantidad de barbaridades.

Hagamos un chequeo de la situación, cuando pierdes los estribos siempre vas a realizar acusaciones injustas y exageradas, que solo darán paso al crecimiento del rencor en tus trabajadores, inmediatamente levantaran enormes paredes de rechazo hacia ti, y se resquebrajará la comunicación. En el momento en el que tú te dejas llevar por ese frenesí de furia, sentirás que drenaste toda esa rabia, sentirás un desahogo emocional, pero a medida que pasan las horas, los días y el ambiente vuelve a su “normalidad”, aparecen en ti, de forma inmediata, una reacción de incomodidad por lo que viviste he hiciste vivir en tu organización; y si al pasar los días se descubre que el trabajador, el cual fue víctima de tu furia ciega, no era el responsable de los resultados supremamente absurdos, sencillamente ilógicos, aparece en ti “la vergüenza”.        

No se trata de impedir, ni de reprimir una manifestación natural de los seres humanos, que es enfadarse, lo que busco direccionar ese torrente de energía y evitar grandes consecuencias.   

Te propongo pequeñas estrategias:

  1. No te apresures: Regálate algunos Minutos, respira profundamente inhala y exhala aire. La mayoría de las personas que pierden los estribos son seres ansiosos que no se toman el tiempo necesario para pensar dos veces antes de actuar, por eso, te invito a que adoptes una sana costumbre de contar hasta 30 segundos antes de tomar cualquier decisión.
  2. Cuestiona lo sucedido: Formúlate la siguiente interrogante ¿Qué evidencias hay que lo sucedido es verdaderamente lo que percibiste? ¿Será que los resultados del pésimo trabajo fue por culpa trabajador, o hay otras situaciones que lo eximen de la responsabilidad? Cuestiona esas situaciones ¿Qué evidencias tienes? Entonces, espera una mejor oportunidad para averiguar lo que realmente sucedió con el trabajador y los resultados.
  3. Busca la oportunidad: Luego que hayas encontrado un poco de calma, poseas control total de tus emociones, ubica una oportunidad para averiguar lo que sucedió y realizas preguntas asertivas a tu trabajador y averigua qué sucedió.

Recuerda todos somos seres humanos, evita perder el control, impide que por un momento de arrebato se pierda lo que ha construido ¡Qué esperas!

 

Artículo Publicado en: Nueva Prensa de Oriente
 
Fecha: 27 de Noviembre del 2017
 
Columna: Gps Empresarial

 

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